Frase de grupo


¨Sin música la vida sería un error.¨(Nietzsche)


29 de octubre de 2012

Bon Iver deslumbra Madrid


Ha sido sin duda uno de los conciertos del año en Madrid. Bon Iver visitó este domingo por primera vez la capital con su segundo disco bajo el brazo. El disco homónimo de la banda comandada por Justin Vernon está repleto de joyas que, sin embargo, pueden no entrar a la primera escucha como sí pasaba con For Emma, Forever Ago, pero que cuentan con mucha más profundidad y con una gama de matices que degustar escucha tras escucha.

Dos horas antes del concierto la cola ya serpenteaba por las calles aledañas al Palacio Vistalegre. Había mucha expectación puesta en esta actuación, tanto de españoles como de un gran número de "guiris" que no quisieron faltar a esta cita.

Perth y Minnesota abrieron el concierto, tal y como lo hacen con el disco. Bastó la primera de ellas para dejarnos boquiabiertos: una espectacular banda compuesta por nueve MÚSICOS nos lanzó desde el escenario un chorro de música que nos inundó a todos. Y digo MÚSICOS porque tan pronto cogían un violín, que un trombón, que percusión, que una guitarra, que una trompa, que un saxofón... y por supuesto todo esto sin dejar de apoyar a Vernon en los coros... un auténtico recital de polivalencia que colectivamente dotaba a la música de una fuerza de la que el disco carece, pero que no apabulla la original delicadeza de que éste hace gala. 

Minnesota consiguió sobreponerse a los problemas técnicos iniciales y a pesar de que no pudimos oír a Vernon durante parte de la canción el ambiente seguía caldeándose. En gran parte gracias a un fenomenal trabajo de iluminación que creaba la atmósfera perfecta para envolver al palacio en la música de Bon Iver.

Canción tras canción íbamos recorriendo un camino de subidas y bajadas sin ni un solo bache. Tan pronto Creature Fear te llevaba lentamente a la cima de la colina como la impresionante Woods se encargaba de bajarte hasta un frío valle donde solo resuena el eco de la voz de Vernon. 

 Beth/Rest fue la encargada de cerrar este primer bloque de canciones antes de los bises. Este tema, que también es el encargado de cerrar el último disco, me parece el único borrón de la aun joven carrera de Bon Iver. Un sonido discordante con el argumento general del disco que espero que sea solo eso, y no un nexo de unión con el camino que seguirá la banda en posteriores trabajos. Para los bises se guardaron The Wolves y For Emma, dos temas del primer disco que pusieron el broche a una noche que irá adquiriendo su verdadero valor en nuestras mentes con el paso del tiempo.

 La entrada no era barata, pero el espectáculo lo valía. Bon Iver brinda uno de esos conciertos que tarde o temprano tienes que ver, una de esas bandas que puedes dejar pasar una vez, pero no dos.



Como teloneras viajaron tres chicas que se hacen llamar The Staves, tres hermosas voces que para quienes no las hayáis escuchado nunca podrían pasar por las hermanas pequeñas de los Fleet Foxes. Acompañadas por una acústica o directamente a capela estas tres cantantes fraguan dulces melodías vocales que, sin embargo, pueden llegar a empalagar a los paladares muy sensibles a la monotonía.


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