Frase de grupo


¨Sin música la vida sería un error.¨(Nietzsche)


17 de septiembre de 2012

DCODE Festival 2012: viernes 14


Kings of Convenience
Madrid necesitaba un festival, siendo la capital carecíamos de un evento musical de una mayor dimensión a nivel nacional, y quién sabe si internacional, y el DCODE Festival vuelve un año más para cubrir esa necesidad nuestra.

El primer día de esta segunda edición comenzó de la mano de dos bandas de Granada: Niños Mutantes y Napoleón Solo. Niños Mutantes saben cómo ganarse a su público, a pesar de la poca justica que les hacía el tocar a horas tan tempranas, presentaron un show eléctrico con canciones como Naufragos, Las noches de insomnio, Caerán los bancos o Hundir la flota. Uno de los inconvenientes de este festival que se hizo más difícil superar fue la solapación de los horarios de los artistas, si querías ver a uno en el escenario DCODE te perdías a otro en el Heineken. Napoleón Solo han crecido, Chica Disco, su reciente álbum lo demuestra y en directo lo pudimos comprobar. Alonso Díaz, alma de la banda, juega con la voz y melodías divertidas interpretando Adiós, Antes de que ocurriera o Ramira de este nuevo disco y recuperando hits de su debut, entre ellos Lolaila Carmona.

Dorian
Uno de los alicientes de la primera jornada a nivel nacional era Dorian, banda que regresa a Madrid tras cerrar su gira el pasado año. Hicieron especial hincapié en un repertorio centrado en La Ciudad Subterránea, su último disco, no faltaron Verte amanecer o  Paraisos artificiales. Antes de entonar su Cualquier otra parte, hicieron una pausa en el concierto para mostrar una pancarta donde se podía leer “La cultura no es un lujo NO a la subida del IVA” y leer un manifiesto como muestra de su disconformidad respecto a este duro ataque a la cultura. Bien es cierto que les costó ganarse a un público disperso, hasta que no sonó La Tormenta de Arena no alcanzaron la comunión con su audiencia que necesitaban. 

La gran sorpresa de la noche vino de la mano de Kings of Convenience. Un concierto que quizá parezca más adecuado para el ambiente que ofrece una sala que el de un festival, pero que según avanzaba el show in crescendo la banda noruega nos fue ganando a cada uno de nosotros, cerrando un curioso y agradable concierto, principalmente acústico, con I’d rather dance with you. Sin embargo, dEUS dieron un concierto para fans, los fieles lo disfrutaron, pero aquellos que no estamos muy metidos en su música el cambio se hizo pesado respecto al relajado tempo de Kings of Convenience. Acompañados de unas proyecciones, la banda belga encabezada por Tom Barman dieron rienda suelta a su energía, palpable en canciones como Sirens o Suds & Soda.

Hacía casi cuatro años que Sigur Rós no visitaban Madrid, y las ganas que había de ver a los islandeses en directo por estas tierras no eran pocas. En teoría, el concierto se incluía en la gira que está realizando Sigur Rós con motivo de la salida a la venta de su último disco Valtari, pero esperar que se cumpla la teoría con un grupo que ha roto tantos moldes en las últimas dos décadas era pecar de iluso. Sigur Rós solo incluyó un tema de su último disco en el setlist del concierto, Varúd, algo que no era de extrañar tras escuchar el LP con detenimiento, puesto que, desde luego, no parece pensado para el directo, sino más bien todo lo contrario. 

Sigur Rós
Así, en un escenario plagado de luces a modo de velas comenzaba a sonar Í Gaer. Y el silencio, se hizo entre el público. La atmósfera que crearon los islandeses fue envolviendo con delicada tranquilidad el recinto hasta embutir en su música a todos cuantos nos encontrábamos allí. Ný Batterí, Svefn-g-Englar, Saeglópur, Hoppípolla, Med Blodnasir, Olsen Olsen y Festival sonaron a continuación, conformando quizás el bloque de temas más populares entre el público. La guitarra eléctrica que Jonsi rasgaba con el arco de cello creó un continuo sonido durante toda la noche que por si solo podía llegar a abotargar al espectador, pero que, sin embargo, en sus manos consigue embellecer aun más las hermosas melodías vocales y de piano de sus composiciones. Con esta embriagadora letanía corriendo por nuestros oídos llegamos a la parte final del espectáculo, en el que se incluyeron Varúd, Hafsól y Popplagid, tres temas que quizás no eran los más esperados entre sus fans pero que consiguieron que en ningún momento se rompiera la línea argumental que los ilsandeses propusieron sobre el escenario desde el principio del concierto. 


Así, sumidos entre una niebla propia de la misma Reikiavik acabó un espectáculo digno de ver y oír, y solo entonces los once músicos sobre el escenario levantaron la cabeza de sus instrumentos para saludar abrazados a todos cuantos esa noche se habían congregado allí. Sin grandes artificios, sin extravagancias de ningún tipo, solo ataviados con su música. Mucho más que suficiente.


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