Frase de grupo


¨Sin música la vida sería un error.¨(Nietzsche)


18 de septiembre de 2012

Entrevista a Xoel López: "Tenía muchas ganas de reencontrarme con mi público"

Foto de Lola García Garrido

Xoel López vuelve de su retiro americano a los escenarios que le vieron crecer con un nuevo disco bajo el brazo, Atlántico (2012), una colección de canciones donde ha plasmado las emociones, vivencias e historias de aquel viaje que realizó como hombre de ninguna parte. El próximo 17  de noviembre la presentación de Atlántico pondrá su fin en La Riviera madrileña, pero antes hemos tenido el placer de poder charlar con Xoel López, aquí tenéis la entrevista:


Lo primero de todo felicitarte por tu disco y decirte que iremos con muchísimas ganas a verte en noviembre en La Riviera. Y empezamos con las preguntas que tenemos poquito tiempo. Asistimos a la rueda de prensa que diste en el Picnic hace unos meses aquí en Madrid. Allí dijiste que este disco era una "involución, más que una evolución por tener influencia de músicas antiguas pero que posiblemente sea el más personal", ¿no crees que también es una evolución por el hecho de que en Argentina has aprendido a tocar nuevos instrumentos y vuelto a las clases de guitarra, y que además es el disco en el que más te muestras a ti mismo?

Eso de la involución fue una cosa que dije en su día, pero que ha quedado fuera de contexto un poco, no refleja toda la realidad. Yo me refería a que, a nivel estilo y a nivel musical, quizás mi disco no va hacia la modernidad o que proponga algo completamente nuevo, sino, más bien es una búsqueda de raíces y de folclóres más allá de la música actual. Y a parte de eso, si que es una evolución, personal y para mi música; es una evolución porque es un movimiento, y cualquier movimiento lo es.


a raíz de la anterior pregunta, ¿en qué canciones de Atlántico usas nuevos instrumentos?

Los hay sobre todo a nivel de percusión. Hay una canción que se llama La boca del volcán en la que uso la esterilla, un instrumento que compré en Colombia. Tampoco había grabado nunca con bombo legüero, típico del folklore argentino, está hecho con piel de cabra y madera, se le da con un palo y suena como a madera repercutida. Este instrumento se usa en La gran montaña. Y luego, en general, el cencerro, instrumentos afroamericanos… y una gran novedad es el uso de guitarra española, ya que antes solía grabar con eléctrica o acústica. Si os fijáis, la base de todo el disco es un tipo con una guitarra española sobre la que se construyen el resto de las capas.


Hace meses te preguntamos sobre las expectativas que tenías con "Atlántico" y nos dijiste que eso solo estaba en manos de la gente y que aunque sea bonito tocar para los de fuera tenías ganas de festejar este disco con la gente de aquí. Aunque lleves aquí unos pocos meses te ha dado tiempo a dar muchos conciertos. Ahora acabas de regresar de Zamora (ultimo concierto de Xoel López), pero aún te queda entre otros Pontevedra o Madrid. Aunque no hayas terminado la gira, ¿qué sensación tienes? ¿cómo está respondiendo la gente en los conciertos?

Mi sensación es muy bonita, tenía muchas ganas de reencontrarme con mi público, al fin y al cabo este es mi país, es la gente que me conoce desde hace años, y de alguna manera es volver a casa. Es curioso, porque al mismo tiempo es una gira de algo nuevo y de reencuentro, realmente cada lugar al que voy, siento que me estoy reencontrando con la gente. Por eso tengo tantas ganas de tocar aquí, es como contar la historia de todo lo que me ha pasado estos años. Siempre te gusta marcharte, tener aventuras, conocer gente nueva, regresar y contarlo. La gente esta respondiendo muy bien y también tiene ganas de escuchar cosas nuevas.


Sabemos que has estado en festivales, como el Universimad o que has participado por sorpresa en el Sonorama y que en el concierto de Cangas estuviste junto a Budiño, con quien la colaboraste en otras ocasiones, ¿tendremos más colaboraciones en los próximos conciertos? te sientes igual de cómodo en un festival que en un concierto?

Es difícil responder a eso. En cuanto a las colaboraciones, son cosas que surgen, uno no sabe cuándo va a tener un invitado porque a veces esa persona está fuera o le surge un concierto. Entonces no se puede hacer planes a largo plazo. Sobre la marcha se verá si voy colaborando con otra gente. La verdad, siento que llevo años tocando con mucha gente diferente y quizás ahora no sea lo que más me pide el cuerpo. Es bonito colaborar y compartir, pero hay que saber respetar los ciclos y saber cuál es el momento.

En cuanto al tema de los festivales. Son dos cosas muy diferentes, yo me siento cómodo tocando donde sea, el contexto puede ayudar o no, pero realmente casi nunca lo estropea. Cuando toco solo en algún sitio mediano o un teatro, yo siento que de alguna manera la comunicación es más intensa, más profunda, y en los festivales, como la propia palabra dice, es más festiva, ¿no? Uno va más a divertirse, pero eso no significa que la gente no se emocione o no tenga sensaciones mágicas. Yo siempre digo que los festivales es más como salir a tomarse unas copas y el concierto como tomarse un vino en una cena. Son cosas complementarias, igual de buenas, pero diferentes.


Sabemos que te gusta tocar también en sitios más recogidos como la Plaza del Trigo de Aranda o hace unos meses actuaste en el Mercado de San Antón de Madrid, ¿cómo fue la experiencia? 

Fue algo bastante surrealista (risas). Fue una propuesta bonita, porque fue diferente y todo lo que sea probar cosas nuevas me atrae. Lo del mercado fue muy cachondo, fue como integrar de alguna manera la música en los lugares más cotidianos de la gente, porque si lo piensas… a veces parece que acotamos la música a salas o festivales y falta en muchos otros lugares, ya casi nadie toca en una fiesta en una casa por ejemplo, este proyecto hace todo lo contrario.


El 17 de noviembre cierras tu gira en España. Después de ello, ¿vuelves a Argentina o tienes pensado quedarte más tiempo en España?

Yo me quedaré hasta terminar la gira en La Riviera y después me iré a  presentar disco en América, probablemente vuelva en abril. Pero esa es otra historia, por ahora me conformo con cerrar la gira allí, que siento que es el mejor colofón y que es casi ya un evento mítico en mis giras, va a ser muy especial.


Nos encantaría conocer tu experiencia en el proyecto La Caravana Americana, cómo surgió y tal vez alguna anécdota si la hubiese.

Ese fue un proyecto que creamos mi manager y yo, y la idea surgió un día duchándome en Buenos Aires. Se me ocurrió un Xoel López y La Caravana Americana, una especiae de Charlie y la Fábrica de Chocolate, pero musical (risas).

Quería que fuese un reflejo de toda la gente que había conocido. Una especie de Mago de Oz. Nos trajimos a treinta músicos de diferentes países de América, desde Estados Unidos a Argentina, pasando por Brasil, Colombia, República Dominicana. Yo quería representar con estos músicos, corálmente, parte de lo que me había encontrado en el viaje. Hicimos un concierto, que está grabado y que esperamos a que salga un documental, no solo el concierto, sino toda la experiencia.


Hemos podido disfrutar unos fantásticos vídeos tuyos, en solitario y con Iván Ferreiro, producidos por el colectivo Sesiones Ligeras. ¿Qué nos puedes contar de esta colaboración? ¿cómo surgió?

Como tenemos mucha confianza, con Iván es muy fácil que salgan las cosas tan naturales. Realmente la propuesta nos la hizo Zinquin, una empresa audiovisual de Vigo, encargados de las Sesiones Ligeras, para promover un poco el festival de PortAmérica, un festival que se hace en Nigrán, de donde es Iván. Lo que sí puedo decir es que no había tocado ese ukelele en mi vida. Estaba en el salón de Iván y cuando estábamos bajando a la playa, lo agarré y en el coche fuimos probando… y la guitarra al final, la dejamos en el coche. Tiene la magia de lo improvisado.


Por último, siempre cerramos nuestras entrevistas pidiéndole al artista una recomendación musical

Os voy a recomendar Franny Glass, un artista uruguayo que vino en La Caravana Americana y que además tuve el placer de producir su ultimo disco, lo grabamos en casa, en Buenos Aires hace un año, se llama El Podador Primaveral.

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