Frase de grupo


¨Sin música la vida sería un error.¨(Nietzsche)


28 de mayo de 2012

La Sonrisa de Julia junto con Ruidoblanco en la Sala Caracol


Foto de Albert Vaquero


El pasado jueves tuvimos en la capital un concierto de esos que no puedes dejar pasar. Era ni más ni menos que la celebración del décimo aniversario de La Sonrisa de Julia y, para ello, se acompañaron de Ruidoblanco.

En nuestra última entrevista Ruidoblanco nos prometían ofrecernos un show totalmente distinto a lo que podemos encontrarnos en su disco, algo único, y se notó una potencia considerable y una energía que llego el directo a un nivel superior. Bien es cierto que no eran la cara más conocida del cartel, pero desde el primer momento las primeras filas coreaban sus canciones. Empezaron fuerte, hay que reconocerlo, tras El tipo más feo soltaron los pesos gordos, dos singles, esa Palabras que apagaron el incendio que tienen con el gran Iván Ferreiro y Octubre. Aseguraron que iban a tocar el disco debut entero, quizá el repertorio fue excesivo actuando de teloneros, pero siempre es un lujo poder oír íntegramente el disco de una banda cuando pasa por tu ciudad. Banda cohesionada que, a pesar de su juventud, tienen un directo arrollador llevando sus canciones por el camino adecuado. La Sonrisa de Julia llego a continuación ofreciendo a los allí asistentes un concierto de lo más completo, no se dejó ni un solo tema y, claro está, se hizo especial hincapié en su último trabajo, El hombre que olvidó su nombre (2011). Marcos Cao, el hombre unido a su guitarra, con esa voz tan característica suya, no paró un momento quieto en las dos horas que duró el show acompañado de sus compañeros Curro Moral al teclado y Raúl Delgado a la batería, pero a la batería de pie, alucinante. Qué decir de esta banda, sus discos son testigos de buenas canciones y los directos de lo bien que saben interpretarlas, conectar con su público y, ante todo, humildad. Comenzaron con Bipolaridad, alzamos nuestras voces con ellos en Grito, y sonaron aquellos hits del pasado como Libres o Llevo tu voz. Marcos Cao, incapaz como tantos de nosotros de volver la vista a otro lado, manifestó su indignación hacia la situación actual, introduciendo la canción América a la vez que nos pedía que nosotros, los ciudadanos, no somos esclavos y debemos asumir nuestra responsabilidad para realizar los cambios en lo que no funciona. Un extenso repertorio donde no faltaron Euforia, Luces de neón, las más recientes Puedo, El hombre que olvidó su nombre o Extraño, e incluso un adelanto de lo que será su próximo disco, El viaje del sonámbulo, Muevelo. Una gran noche de buena música en la Sala Caracol, por muchos años más de La Sonrisa de Julia y también de Ruidoblanco.



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